La
historia de la memoria flash siempre ha estado muy vinculada con el avance del
resto de las tecnologías a las que presta sus servicios como routers, módems,
BIOS de los PC, wireless, etc. Fue Fujio Masuoka en 1984, quien inventó este
tipo de memoria como evolución de las EEPROM existentes por aquel entonces.
Intel intentó atribuirse la creación de esta sin éxito, aunque si comercializó
la primera memoria flash de uso común.
Entre
los años 1994 y 1998, se desarrollaron los principales tipos de memoria que
conocemos hoy, como la SmartMedia o la CompactFlash. La tecnología pronto
planteó aplicaciones en otros campos. En 1998, la compañía Rio comercializó el
primer ‘Walkman’ sin piezas móviles aprovechando el modo de funcionamiento de
SmartMedia. Era el sueño de todo deportista que hubiera sufrido los saltos de
un discman en el bolsillo.
En
1994 SanDisk comenzó a comercializar tarjetas de memoria (CompactFlash) basadas
en estos circuitos, y desde entonces la evolución ha llegado a pequeños
dispositivos de mano de la electrónica de consumo como reproductores de MP3
portátiles, tarjetas de memoria para vídeo consolas, capacidad de
almacenamiento para las PC Card que nos permiten conectar a redes inalámbricas
y un largo etcétera, incluso llegando a la aeronáutica espacial. El espectro es
grande.
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